La música de nuestros días es bastante variada. Existen una diversidad de géneros y fusiones que han logrado una amplia gama de opciones para todo tipo de gustos. Esto no siempre es bueno. El rock, uno de los géneros musicales más populares y trascendentes en la historia, se ha convertido en un accesorio común y corriente: Un bolso, una pulsera, un arete en la lengua, etc. En resumen: El rock apesta.

Hoy en día, las bandas de rock se dedican única y exclusivamente a venderse como un concepto visual, a ser aceptados pidiendo permiso tanto a las compañías discográficas siguiendo sus reglas, así como de los estatutos estrictos de la moda. Vende más la imagen de cierto solista o grupo que su música. Ya no importa cómo suene, siempre y cuando se vean bien. Bandas como AFI, Marilyn Manson e incluso el mismísimo Metallica a finales de los 90’s, decidieron dejar de lado su propuesta musical para adentrarse al gusto general. El rock de nuestros días carece de su principal fuente de alimento: La rebeldía. Ya no se toca música para reclamar, para cambiar el rumbo de la historia, expresar inconformidad y sobre todo, el rock actual ya no es de virtuosos.

Hoy me tomaré un tiempo para recordar, a quien lea esto, que el rock es rebelde, insolente y sobre todo, inteligente.

Un álbum que vio la luz en 1986 titulado: Peace sells but Who’s buying, a manos de la rabia, impetuosidad y virtuosismo de Dave Mustaine, líder y guitarrista de la banda de Speed/Thrash Metal: Megadeth.

Mucho se puede hablar de Dave Mustaine y su cruzada en contra de sus antiguos camaradas de Metallica. También se puede reflexionar su vida a través de sus más de diez visitas a rehabilitación por su dependencia a las drogas, sin embargo, se hará mención única y exclusivamente lo que realmente importa: Su música.

Peace sells but Who’s buying. Un disco que tiene pocas fallas y que posee demasiadas virtudes. Desde la primera canción Wake Up Dead, se aprecian la calidad de los estridentes solos de guitarra combinados de fortísimos acompañamientos pegajosos por parte de Mustaine y Chris Poland, en donde se demuestra que no hay que tocar fuerte y rápido sólo porque sí, todo tiene un motivo y éste es, expresar la impetuosidad juvenil asediada por las drogas y la confusión mediante letras en las que aparentan hablar simplemente de satanismo y muerte, pero es todo lo contrario.

Se equivocan los que piensen que en las canciones de Megadeth, hablan de demonios en cantidades y en forma arbitraria, el mensaje de la banda se ha caracterizado tanto en ése entonces como en nuestros días por decir algo importante, algo que despierte en el interior confundido de la juventud y que estalle en un grito de revolución e inquietud.

Basta con escuchar y comprender el primer sencillo que titula el disco: Peace sells but Who’s buying. En donde se expresa un concepto común y que es un deseo universal: La Paz. Un aspecto tratado en los congresos, hogares y escuelas de todo el mundo, un estado utópico deseado, al que aparentemente se puede llegar, pero que nadie quiere pagar el precio. Es catalogada como una de las 10 mejores canciones de toda la historia del género. Canciones como The Conjuring, Good Mournig/Black Friday, cuentan con intros armoniosos, Devil’s Island, tiene como referencia la obra del escritor francés Henri Charrière: Papillon. Además del cover de Willie Dixon: I Ain’t Superstitious, completan éste excelente disco que en su momento vendió bastante bien; demostrando que la calidad y originalidad, también venden bien.

Para finalizar, quizá a algunos no guste la voz de Mustaine, además de que por cuestiones extra musicales, el periodo de grabación no fue el óptimo, pero a pesar de todo es un disco que disfrutará todo amante del rock. En la actualidad la banda se encuentra trabajando en lo que será su onceavo disco, conservando esa identidad y demostrando que el rock no es una imagen o accesorio, sino una actitud.

(UPDATE)
Aquí tienen el álbum, que lo disfruten (aunque sólo lo pidio el chamaqueado, así que disfrútalo muchachón xD)
Descargar desde Mediafire