Una pareja de cazadores de Nueva Jersey anda en el bosque cuando uno de ellos cae al suelo. Parece no respirar y tiene los ojos vueltos. El otro tipo saca su teléfono móvil y llama a los servicios de emergencia. Le grita al operador: “¡Mi amigo está muerto! ¿Qué puedo hacer?”. El operador, con una voz suave y tranquila, responde: “Tomatelo con calma. Yo puedo ayudarte. En primer lugar, vamos a asegurarnos de que está muerto”. Se hace el silencio en la linea y después se oye un disparo. A continuación, la voz del tipo se vuelve a escuchar en la línea. Y dice: “Ya, ¿y ahora qué?”.

En el año 2002, Richard Wiseman, de la Universidad de Hertfordshire, realizo un experimento llamado LaughLab, un sitio web al que la gente podia enviar chistes y también valorarlos. El que acaban de leer fue el mas celebrado.

Y [inserte aquí un dato inútil] según un estudio divulgado por la Universidad británica de Wolverhampton, el chiste más antiguo del mundo data del año 1900 antes de Cristo. La broma en cuestión se refiere a un proverbio de los sumerios, pueblo que habitó en lo que hoy es el sur de Iraq. Dice:

Algo que nunca ha ocurrido desde tiempos inmemoriales: una joven mujer tirándose un pedo sobre las rodillas de su esposo.

Aunque en lo personal, el chiste que mas me gusta, es este:

Un hombre tenía boletos para la final del Mundial de fútbol.

Cuando se sentó, un hombre se acercó y le preguntó si estaba ocupado el asiento junto a él.

– “No. Está desocupado” le contestó.

Asombrado el otro dice:

– “Es increíble! ¿Quién, en su sano juicio, tendría un asiento como éste para la final del mundial, el evento más grande del mundo, y no lo usaría?”

El hombre lo miró y le dijo:

– “Bueno, en realidad el asiento es mío. Compré los boletos hace 2 años, y se suponía que mi esposa me iba a acompañar, pero falleció. Este es el primer Mundial en el que no vamos a estar juntos, desde que nos casamos en 1982.”

Desolado, el otro dice:

– “Oh… Me da pena oír eso. Es terrible, pero, no pudo encontrar a alguien más que lo acompañase? ¿Un amigo o un pariente, o incluso un vecino, para que usara el asiento?”

El hombre negó con la cabeza, mientras decía:

– “No. Todos se quedaron en el velorio.”

No sean ojetes y dejen unos chistes.

Se lo lavan weyes

 


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See You On The Other Side