Atencion : Este post no tiene Gore, ni groserias ni nada de eso y es un poco largo :C 

enjoy it!

 

Todos pueden tomar un dulce” era el cartel que tenía mi sobrina de 9 años en la puerta de su habitación, y abajo una media llena de dulces que había recopilado en varias fiestas de cumpleaños y piñatas. Es el gesto más amable [entre muchos] que recuerdo de ella ahora mismo, y esque hace un par de días me encontré con la cotidiana escena del hombre que le “roba” el estacionamiento a otro que llegó antes, y encima sonríe con un gesto de victoria y complacencia de haber “ganado” el lugar.

Me hice varias preguntas que ahora mismo no las recuerdo todas, pero que sin duda alguna merecen una pequeña reflexión como mínimo:

  • ¿Cuándo dejamos de tener esa inocencia a la hora de jugar sin importar quién ganara, por el simple placer de entretenernos?
  • ¿Cuándo dejamos de reirnos de nuestras tonterías sin querer acusar a la primer persona que se nos pusiera en frente?¿
  • Cuándo dejamos de temer ver debajo de nuestras camas complacidos por nuestra aparente seguridad?
  • ¿Cuándo dejamos de hacer rayas y figuras deformes que representaban a nuestra familia, mascota, amiguito o persona favorita?
  • ¿Cuándo dejamos de buscarle formas a las nubes?
  • ¿Cuándo decidimos que un paseo en bicicleta es aburrido?
  • ¿Cuándo comenzamos a molestarnos por ensuciar nuestros zapatos mientras brincábamos en un charco de lodo?
  • ¿Cuándo aprendimos a burlanos de nuestros amigos sin que estos lo supieran abiertamente disfrazados bajo la arrogancia y el sarcasmo?
  • ¿Cuándo nos dejó de asustar una riña entre adultos en las que nos tapábamos los oídos y cerrábamos los ojos por el temor?
  • ¿Cuándo aprendimos a despreciar una carrera de la escuela a la casa mientras nos mojábamos con la lluvia?
  •  ¿Cuándo perdimos ese brillo en los ojos que hace sonreir aún al alma más triste?

Me entristece mucho ver en lo que muchos nos hemos convertido, porque escondidos en una falsa comodidad, decimos que nuestra soledad es nuestra mejor amiga, cuando en realidad anhelamos esos días llenos de alegría junto a aquellos que incondicionalemente llamábamos amigos.

Sigo sin entender por qué razón muchos no brincamos de la alegría cuando se nos regala un pequeño caramelo, ¿tan serios somos ahora que ni eso nos despierta emoción? ¿Y por qué no reirnos a carcajadas de ver al perro arrastrando la cola en el piso en su famosa rutina de limpieza? Es
que ahora nos produce disgusto y enojo.

Nos irritamos tan fácilmente y en vez de sentir miedo sentimos ira hacia las cosas que antes temíamos, es
que ahora somos más valientes quizá.

En todo ello hay una pequeña chispa que de vez en vez nos asusta y nos hace recordad que después de todo no dejamos tan lejos esa personalidad ingenua, pícara y por demás alegre.

Crecer es necesario, pero no si eso significa perder la emoción por la vida, no nos convirtamos en esos seres apáticos y mal humorados, que fingen una disconformidad y desaprobación a cualquier actitud que simplemente les despierta envidia. Cuando miremos la forma de actuar de un niño, y esta se parezca cada vez más a una de nuestras actitudes de correctismo y formalidad, intentemos con ellos recuperar la infancia saludable y renovemos nuestras mentes.

Yo también fuí niño, y hoy… hoy solo soy un poco más alto 😉

 

Todo, todo esto, gracias a : 

 

 

 

 

Gracias.

Nos vemos, agregen :

doggiee9 – Jugando: Jeilo Wuors.